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Tres años después de su final ‘Halt and Catch Fire’ vuelve a
nuestras pantallas gracias a Filmin

¿Sabías que Susan Wojcicki, CEO de Youtube, es historiadora? ¿O Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, se graduó en 1990 en Filosofía? Mientras que en España aún debatimos si la Filosofía debería formar parte del currículo académico de los estudiantes de Educación Secundaria y Bachiller, o luchamos estos días contra afirmaciones que denostan la cultura escuchando vejaciones desde la oposición o incluso el abandono del propio Ministro de Cultura, en Estados Unidos centros educativos como el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) abogan por la fusión de la rama científica y social.

Grandes conglomerados como Google, Facebook, Apple o Microsoft forman plantillas multidisciplinares que van desde artistas visuales a filósofos, personas especializadas en humanidades, capacitadas para enfocar los problemas, y las posibles soluciones, desde un punto de vista humanista y no simplemente operativo.

Leo estos días reportajes como el que firma Esther Paniagua, periodista y divulgadora científica, donde nos cuenta en Retina (El País) la división que desde hace una década se viene haciendo en Sillicon Valley para referirse a las personas especializadas en humanidades y tecnología; y me pregunto cuán lejos estamos de esta visión global de la sociedad donde igual de importante es un tecnófilo como un humanista.

Es así como Scott Hartley (autor del libro The Fuzzy and the Techie) declara que hay dos tipos de perfiles: los fuzzy -personas graduadas en carreras sociales- y los techies -ingenieros, programadores y especialistas en hardware-. Lugares como el Valle del Silicio se han convertido en refugio para egresados en arte, filologías o historia.

«Ya no es necesario viajar hasta Oz para que las máquinas tengan alma»

Afirma Eric Berridge, CEO de Bluewolf (una consultora de software parte del imperio IBM), que si bien “las ciencias nos enseñan cómo construir cosas, son las humanidades las que nos enseñan qué construir y por qué construirlo.” En una de sus charlas bajo el abanico de TEDX (compañía estadounidense de divulgación del conocimiento) relata la historia de cómo transformó su compañía gracias a la colaboración de un barman y cómo pasaron de estar en la cuerda floja a tener un negocio de 200 millones de dólares. Escarbando en la red descubrimos que las Humanidades se han instalado en las empresas tecnológicas, al menos, al otro lado del charco.

Parece que ya no es necesario viajar hasta Oz para que las máquinas tengan alma, basta con volar a California y adentrarse en el vaticano tecnológico para comprobar que ciencias y las humanidades ya no son enemigos naturales, demostrando así que el mundo es un lugar mejor si unimos la sapienza matemática y la sapienza social.

Mutiny Halt and Catch Fire

“No importan los ordenadores sino los objetos que nos dan acceso a lo que importa” 

Es curioso como en plena epidemia biológica, con una cuarentena impuesta a nivel mundial y alejados de nuestros seres queridos, sea la tecnología la salvaguarda de nuestros días. Más curioso es observar cómo una serie que finalizó en 2017 resurge cual Ave Fénix estos días gracias Filmin, una plataforma de vídeo bajo demanda española que apuesta por los contenidos humanistas y productos culturales y de entretenimiento. Una vez más tecnología y cultura van de la mano para el beneficio de las personas.

He vivido unos días con un entusiasmo desmesurado, con cierta nostalgia y preocupación, pero con la alegría que me proporciona disfrutar de una buena serie. Pienso en este grupo de frikis como en una extensión de mi misma. En apenas diez días han formado parte de mi existencia. Me han obsesionado y, cabe decirlo, hasta he soñado con ellos.

Tal devoción tiene una razón de ser: el agradecimiento. Un agradecimiento que nace desde la humildad del que se sabe ignorante. Gracias a gente que cree en la tecnología y en su enfoque humanista, puedo hablar con amigos que están a miles de kilómetros de distancia. Gracias a ellos, millones de personas no se sienten tan solas en la inmensidad del universo. Gracias a ellos, hoy puedo conversar con mi familia, sentirles cerca, besarles y darles abrazos virtuales y, por qué no, discutir con ellos si se da la ocasión.

Llegado el momento de desescalada habrá que preguntarse qué sociedad queremos, cómo nos relacionaremos y cuánto y de qué manera habrá cambiado nuestras vidas. Foros divulgativos como Repensando el Mañana (Fundación Telefónica) plantean una reflexión entorno a la digitalización de la sociedad en la era post-covid19. Expertos en la materia analizarán la transformación hacia la convergencia digital y el posible impacto que como individuos, y sociedad, traerá esta crisis sanitaria y social.

Halt and Catch Fire - Primera Temporada

‘Halt and Catch Fire’ una serie de ¿informáticos?

Hablar de la importancia de las humanidades y la tecnología y no hacer alusión a ‘Halt and Catch Fire’ sería un error. El drama televisivo creado por Christopher Cantwell y Christopher C.Rogers explora los entresijos de la explosión tecnológica, abarcando la década de los ochenta y noventa: desde la invención de las primeras computadoras personales a la creación de la World Wide Web y los buscadores. Joe, Cameron, Gordon y, más adelante, Donna son el tándem perfecto para retratarnos una época cercana, pero desconocida para muchos. 

Que quede claro: ‘Halt and Catch Fire’ es algo más que una serie de informáticos. Llamada a ser la sucesora de ‘Mad Men’ (o esa fue la idea principal de la cadena de televisión estadounidense AMC),‘HACF’ tampoco cosechó grandes datos de audiencia, e incluso nunca destacó entre los premios y, sin embargo, ha logrado convertirse en una serie de culto.

Ya sea por la calidad de su guion -con una segunda temporada sensacional que da un vuelco con un enfoque más feminista-,por su magnífico reparto o por una espléndida, y ecléctica, banda sonora –desde Duran Duran a Bowie o Elvis Costello pasando por R.E.M o Depeche Mode– lo cierto es que ‘HACF’ es una verdadera delicia que siempre lamentaré haber descubierto tarde.

«Dejadme que empiece preguntándoos algo»

“Dejadme que empiece preguntándoos algo” es la primera y última frase de Joe MacMillan (Lee Pace), un emprendedor nato que aúna fuerzas junto a Gordon (Scott MacNairy), un ingeniero en horas bajas,
y Cameron (MacKenzie Davis), una joven promesa de la programación. Juntos crearán el primer ordenador portable, pero también vivirán diez años de luces y sombras, de descubrimientos e innovaciones, de lamentos, amistad, frustraciones y pérdidas. Porque el fracaso está presente en sus vidas como lo está en las nuestras.

La decepción de los proyectos frustrados, les devuelve a la realidad y les proporciona una dimensión cercana que hace que el espectador se identifique con sus idas y venidas queriéndoles y odiándoles como ellos se quieren y se odian.

‘Halt and Catch Fire’ son Joe, Gordon, Cameron y Donna (Kerry Bishé interpreta a la mujer de Gordon que irá ganando fuerza a la medida que avanzan los episodios). Cuatro personajes cuidados y escritos al detalle con un arco de transformación tan evocador como la propia serie de la que forman parte. Un equipo singular cuyas decisiones (malas la mayoría de las veces) trastocan los planes de los de su alrededor obligándoles a empezar de nuevo y repensar cómo quieren vivir sus vidas.