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‘Glow’ es de lejos la serie más infravalorada de Netflix. Con tres temporadas a sus espaldas, la ficción nos muestra la cara menos dulce de la década de los ochenta

Ser mujer nunca ha sido fácil. Ser mujer y querer dedicarse al arte, mucho menos. En ‘Una habitación propia’ Virginia Wolf habla de los requisitos para el desarrollo de una carrera profesional en la literatura si eres mujer. En el libro, Wolf expone los elementos fundamentales para poder ejercer una profesión con coherencia y libertad suficiente para mejorar o, al menos, tener la decisión de no hacerlo. Según la célebre autora, si una mujer contara con 500 libras y una habitación propia, ésta tendría la posibilidad de forjar una carrera literaria. Pero, para poder tener una habitación propia y 500 libras hace falta un cambio social donde el hombre no subyugue la voluntad del género contrario con obligaciones y quehaceres domésticos.

El ensayo de Wolf profundiza en las razones por las que las mujeres no se han dedicado a la literatura, un libro que se podría extrapolar tanto a cientos de películas (‘Mujercitas’, ‘Damas del teatro’) como a series (‘La maravillosa señora Maisel’, ‘Mi amiga estupenda’, ‘Better Things’), y que hoy reivindico para hablar de ‘Glow’.

«Si hay mujeres en los altos mandos de la creación (dirección, guion y producción) habrá más historias sobre mujeres»

En la era del #metoo con los premios de la Academia del Cine a la vuelta de la esquina y con la digestión de los Goya, los problemas de representación continúan presentes. A un lado y otro del planeta la ausencia de voces femeninas deja claro que, a pesar de contar con 500 libras y una habitación propia, sigue siendo necesario que las mujeres nos apoyemos en asociaciones y protestas para que el lugar que ocupan unas pocas, sea el lugar de unas muchas.

Labores como la de CIMA que ha logrado que las ayudas al cine español tengan en consideración en la dotación a las películas dirigidas por mujeres son vitales en la creación de arte. Si hay mujeres en los altos mandos de la creación (dirección, guion y producción) habrá más historias sobre mujeres y, por lo tanto, la sociedad verá como los discursos de odio y el machismo se irán diluyendo para lograr una igualdad real entre hombres y mujeres.

Si saco a colación la infrarrepresentación femenina para hablaros de ‘Glow’ es, precisamente, porque en ella están presentes cada uno de los problemas antes mencionados. Una serie de mujeres para todos los públicos donde no solo se nos muestra la idiosincrasia de los ochenta, sino también, el devenir de ser mujer en una década en la que la libertad pretendía ser un hecho. Mujeres y lucha libre como excusa para retratarnos a un grupo de féminas de diferente origen y clase social, pero con la misma necesidad de ser aceptadas y prosperar en un mundo gobernado por hombres.

Glow - Serie Netflix

En Los Ángeles de los años 80, un grupo de inadaptadas se convierten en populares luchadoras. Ruth (Alison Brie), sin saber de que se trata, acude a un casting desesperada por recuperar su carrera como actriz. Allí se da cuenta que si quiere trabajar y mantener vivo su sueño de ser actriz, tendrá que tragarse su orgullo y convertirse en luchadora junto a otras mujeres.

Mujeres a borde de un ataque de nervios

Firmada por Liz Flahive y Carly Mensch, la idea surgió cuando ambas se encontraban en pleno proceso de investigación y se toparon con el documental ‘Glow: las hermosas damas de la lucha libre’. De pronto, vieron un filón y una excelente sustituta a ‘Orange is the New Black’, la serie de mayor éxito, hasta el nacimiento de ‘The Crown’, en Netflix.

Si el público quería ver o no a un grupo de mujeres en el cuadrilátero era cuestión de tiempo. Sin embargo, sus creadoras confiaban en esta premisa original para tratar temas que, a fuerza de estar presentes en la sociedad durante años, se han convertido en universales. Una mujer quiere ser actriz, pero no consigue el papel soñado; otra decide dejar a su marido después de una infidelidad, una joven británica vive en su coche porque quiere hacer carrera en la música; una luchadora huye de su casa porque su padre no quiere lo mismo que tiene él para ella. Mujeres a borde de un ataque de nervios debido a las imposiciones sociales y el peso de la sociedad patriarcal.

 

Sam y Bash, dos hombres y un cuadrilátero

Mujeres, pero también hombres. Cuando digo que ‘Glow’ es una serie para todos los públicos es porque no se recrea en estas cuestiones sino que las muestra de una forma sutil a partir de los conflictos internos de cada personaje.

Sam (Marc Maron), el director del programa, y Bash (Chris Lowell), su productor, forman parte de esta historia donde si bien las mujeres son las protagonistas, tienen un lugar y espacio para el desarrollo de sus tramas. Tramas que enriquecen la ficción dotándola de profundidad y carácter, y que dotan a la serie de una calidad incuestionable, aun con los vaivenes de la tercera temporada. La crisis de los cincuenta de un hombre inmaduro o la identidad sexual en torno a dos personajes que podrían haber caído en el cliché. Liz y Carly, lejos de quedarse en la superficie, da una vuelta al arquetipo asociado al hombre para transformar los estereotipos en una no nueva, pero si diferente masculinidad.

Junto a Sam y Bash, Debbie (Betty Gilpin), que no solo intentará sobrevivir a la ruptura de su matrimonio con un hijo recién nacido, también, tendrá que hacer frente a decisiones que le acarrearán problemas con su identidad como madre y mujer. Un personaje que va empoderándose temporada a temporada rompiendo con lo normativo a fuerza de hacerse valer como mujer, actriz y productora.

Glow- Netflix

 

Sororidad dentro y fuera del Ring

Si bien es cierto que estamos ante una serie coral, es en la tercera temporada cuando los personajes satélites van cobrando fuerza haciendo que la serie madure. Porque, y ésto es algo que me apasiona de esta serie, la rivalidad entre ellas no tiene cabida en la ficción ni aun cuando la enemistad entre Debbie y Ruth es el desencadenante principal de la historia. En el ring está la lucha, sin embargo, el enfrentamiento cuerpo a cuerpo es una coreográfica entre mujeres que quieren, principalmente, poder ser protagonistas de su propia historia.

No hay que olvidarse que en ‘Glow’ ninguna mujer es perfecta. Todas son partícipes del grupo que, aunque desestructurado, campa sobre la superficie con el poder que otorga la unión. Un ejemplo de sororidad en la pantalla más allá del ego y la competitividad. Una que nos muestra qué implica ser mujer, cómo es ser una mujer no-blanca, qué hacer cuando vives atrapada en el miedo o cuáles son los enfrentamientos a los que sobrevivir como lesbiana. En definitiva: cómo ser diferente y no morir en el intento manteniéndose fiel a una misma y luchando todas juntas y unidas.