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Juego de Tronos llega a su fin con un potente final para sus protagonistas

Sea o no la mejor serie de la historia de la televisión lo cierto es que ‘Juego de Tronos’ lleva ocho años suscitando pasiones en los hogares de todo el mundo. Basada en la saga ‘Canción de Hielo y Fuego’ de George R.R. Martin, la serie dará carpetazo en unos días y supondrá un cambio en el modelo de consumo televisivo.

Si hoy podemos hablar de ‘Juego de Tronos’ como la mejor serie de la pasada década es, entre otros motivos, por la capacidad que ha tenido para ir ganando espectadores a lo largo y ancho del planeta. Con una estructura clásica, la ficción abrió las puertas a las series de género bélico-fantástico sin abandonar las cuotas de calidad que siempre va asociada al producto HBO. Un cambio en la forma de venta promocional, basado en los medios ganados y en la narrativa transmedia, dio paso a un nuevo paradigma en la comunicación y la estrategia de venta de productos audiovisuales. La serie de George R.R.Martin descubrió a un nuevo tipo de público en el que el espectador/usuario se convertía en protagonista, siendo emisor y receptor del mensaje publicitario. 

El éxito de una Saga

Intentar comprender por qué ‘Juego de Tronos’ ha sido un éxito sin ahondar en las novelas de narrativa quijotesca, sería un absurdo. Gracias a este drama televisivo hoy podemos disfrutar de otras ficciones fantásticas y de aventuras como ‘Vikings’ y ‘Outlander’ que, si bien no han gozado del ruido de la anterior, continúan vigentes en distintas plataformas como Netflix y Movistar +

Quizá la dosificación del contenido o la decenas de personajes que forman parte de su trama han sido clave para que estos días estemos despidiendo a una de las mejores ficciones de los últimos años. Personajes que hemos perdido, amado y odiado. La muerte de Ned (Eddard) Stark, interpretado por el actor británico Sean Bean, estableció las bases sobre las que se sostendría la serie y cuya tesis se ha mantenido, de mejor o peor manera, durante las ochos temporadas: los héroes pueden ser vencidosDe ahí que muchos no quisiéramos encariñarnos demasiado con un personaje en concreto y que, sin embargo, defendiéramos a capa y espada, con o sin estandarte, a nuestro favorito.

Mérito o no de Weiss y Benioff, creadores de la serie, o de George R.R. Martin, la histeria colectiva va a dar para muchas tesinas y doctorados en un futuro no lejano en el que se estudie el comportamiento del espectador en la era de Internet y el vídeo bajo demanda (aquí una idea, queridos).

Jon Snow Juego de Tronos

Jon Snow y el Viaje del Héroe

¡Ay queridos y queridas! ¿Cuánto habré leído y escuchado que Jon Snow era el conductor de la historia? ¿Cuántos habrán defendido que su objetivo era mostrarnos las veleidades del Rey de la Noche y ese mundo fantástico? ¿Cuánto continuaré escuchando que es un sosaina, un pasmado, un bobalicón sin recursos? Y ¿qué ha ocurrido? Que estáis decepcionados. ¿Qué no os convenció ‘La larga noche’Ajo y agua porque resulta que Jon no es el conductor de la historia y ( aunque quizá el lunes me lleve la leche del siglo porque con Weiss y compañía nunca se sabe del todo) mucho me temo que va a resultar que es él el protagonista de la historia. Eso sí: una bastante machista.

«Jon Snow es el héroe épico de Juego de Tronos»

Si analizamos a Jon Snow desde el principio puede que parezca que carece de arco de personaje. Y aunque hayan sido muchos los personajes sobre los que se ha sostenido las diversas tramas de la serie. Al final, no queda otra que asumir lo siguiente: Jon Snow es el héroe épico de ‘Juego de Tronos’.

Joseph Campbell publicó en 1949 el estudio ‘El Héroe de las mil caras’ cuyo tema central era el viaje del héroe y la repetición del esquema en las leyendas y mitos populares. Según Campbell todo héroe atraviesa tres etapas principales: la separación, la iniciación y el retorno. El héroe puede repetir su esquema incontables veces e irá acompañado de distintos compañeros que le servirán de ayuda en los momentos más complejos. ¿Os suena de algo?

El Viaje del Héore

Partiendo de la premisa de que Jon Snow (aka Aegon Targaryen) es el Héroe de la serie, vemos que durante las ocho temporadas se han ido cumpliendo todas y cada una de las pruebas del viaje de Joseph Campbell. De este modo, el mundo de ‘Juego de Tronos’ se dividiría en dos partes: el Mundo Ordinario (las casas y sus luchas) y el Mundo Especial o Mágico (todo lo que ocurre más allá del muro).

Para Jon Snow la narración comienza cuando se ve obligado (es supuestamente un hijo bastardo) a abandonar Invernalia y hacerse Guardián de la Noche. Allí recibe la Llamada de la aventura: ha desparecido su tío Ben y el Lord Comandante organiza una expedición para ir en su búsquedaEs en ese viaje donde se encuentra a los caminantes blancos, le secuestran los salvajes y pasa un tiempo con ellos hasta que consigue regresar intramuros.

«Lejos de su aliado principal sus hermanos de la noche le traicionan y muere»

En el Muro, después de una batalla con los salvajes y de descubrir que su mentor, el Lord Comandante,  está muerto le hacen, a su pesar, sucesor. Siendo el nuevo Comandante se  ve obligado a enfrentarse a numerosas batallas, perdiendo a su amada Ygritte y estando lejos su aliado principal, Sam, sus hermanos de la noche le traicionan y le asestan puñaladas de muerte.

Una vez muerto, llega la Ayuda Sobrenatural, Melisandre que anda por allí dándose un paseo, con ayuda del dios del fuego, le resucita superando así la prueba difícil o traumática. Una vez resucitado se reencuentra con su hermana Sansa y juntos recuperan Invernalia, llegando así su recompensa. Pero el Rey de la Noche les acecha y se tiene que enfrentar definitivamente con él (y aquí la primera, y espero que no última, grieta de mi tesis) y con ayuda de Bran, el vidriagón, Danerys y los Dragones, los salvajes y Arya se enfrenta a su enemigo principal: el Rey de la Noche. Si seguimos el patrón clásico, lo normal hubiera sido que Jon hubiera asesinado al Rey de la Noche. Sin embargo, ¡oh sorpresa!, es Arya quien con daga en mano se hace con el control del relato de La Larga Noche diversificando la trama para dejar a los espectadores rumiar durante los episodios restantes.

Arya y El Rey de la Noche

La traición ni tiene nombre de mujer 

Llegados a este punto, los espectadores nos sentimos traicionados porque creímos fervientemente que el villano era el Rey de la Noche y que la batalla que de verdad importaba era la de los vivos contra los muertos. Jon era nuestro héroe, pero su hermana pequeña le arrebató el puesto y puso fin a una lucha que había durado ocho estupendas temporadas. ¿Tan fácil y mundano iba a resultar su final?

Si El Rey de la Noche y sus caminantes blancos van a volver, si van a resucitar o no, no lo sabemos. Weiss y Beniof siempre sorprenden y la Larga Noche fue un capítulo ejemplar de cómo no fiarse de los creadores. Si Jon fuera el héroe clásico, él hubiera asesinado a El Rey de la Noche, sin embargo, sería demasiado obvio y facilón. ¿Cierto?

Ahora bien, en este punto de la historia Jon tiene dos opciones: iniciar de nuevo su esquema narrativo, hacer a Daenerys una villana y alzarse como el nuevo Rey; o morir. Y, con todo el dolor de mi corazón, me decanto por la segunda opción, aunque ambas me parecen narrativamente válidas.

Sansa, Bran, Arya, 'Juego de Tronos' HBO

 

 «Juego de Tronos es una serie de personajes»

Sin Jon Snow la serie sigue siendo posible por la habilidad de Weiss y Benioff de dar la vuelta a la tortilla y salir indemnes de la decisión. No hay que olvidar que ‘Juego de Tronos’ es una serie de personajes, personajes que han ido desarrollando a lo largo de ocho temporadas y a los que les ha dotado de matices y aristas.

Al estar tan bien escritos y perfilalos, decisiones como la de Daenerys, en el pasado episodio no sorprenden y decepcionan porque, o bien por falta de tiempo o por trampa en la escritura, no se ha sembrado lo suficiente su «maldad» como para comprenderla.

De ahí que haya una creciente decepción en quienes la han configurado como heroína y han visto que, en pocos episodios, han tratado de convertirla en villana; en una mujer loca y despechada. Y no, NO, no. Si pensamos que Daenerys está loca, si aceptamos ese planteamiento, aceptamos los arquetipos que siempre se han asociado a las mujeres en las narraciones. Si lo hacemos, engrasamos el eje de la rueda que siempre ha girado en favor de las narraciones patriarcales y ‘Juego de Tronos’ sí será una serie machista

Loca o no. Villana o no. Los guionistas han jugado las cartas que tenían y las han puesto sobre la mesa. Con trampas o sin ellas, hay razones que sustentan la locura de Danerys, pero de admitirlo, admitiríamos como decía más arriba que ‘Juego de Tronos’ es machista. Y, lamentablemente, no sería descabellado pensarlo.

Las mujeres bajo el influjo de la pasión

Si analizamos con perspectiva ‘Juego de Tronos’, teniendo en cuenta las nuevas narrativas, es inevitable pensar que estamos ante una serie machista. Porque lo cierto, y muchos giros tendría que dar la serie el lunes para desmontar mi teoría, los personajes femeninos se mantienen con los mismos arquetipos y estereotipos asociados a la feminidad en la literatura y arte cinematográfico.

Danerys  Juego de Tronos

Según Jung un arquetipo es un patrón que se repite en los imaginarios colectivos y del cuál derivan los objetos, las ideas o los conceptos. Cuando hablamos de personajes, los arquetipos son inmutables y representan un modelo que cumplen todas las historias universales. Arquetipos como el Héroe (Jon, Jorah), la Doncella (Sansa en las primeras temporadas), el Sabio (el Maestre Aemon Targaryen, Sam), el Embaucador (Jaime, también, podría ser el Amante), la Madre (Lady Catelyn), la Puta (Shae), etc.

Ahondando en la serie podemos observar que todos los arquetipos considerados positivos los cubren personajes masculinos, siendo los femeninos los personajes que actúan bajo la influencia de las pasiones. Ejemplos miles: Catelyn Stark (madre coraje) libera a Jaime para que les devuelva a sus hijas; Cersei (todas sus acciones se le atribuyen a la protección de sus hijos) se alía con los Gorriones en un intento de recuperar el control sobre su hijo. 

«¿Es Daenerys víctima o verdugo? ¿Está loca o más cuerda que nunca?»

Si ‘Juego de Tronos‘ ha sido una serie que ha despertado pasiones a lo largo y ancho del planeta no lo pongo en duda. Si ésta le hace un flaco favor a las mujeres, tampoco.  

Desde la desfeminización de los personajes como Brienne o Arya, mujeres que para ser grandes guerreras se ven obligadas a renunciar a su feminidad y así poder ser miembros de ese mundo de hombres; Sansa, una jóven princesa, que ve como el príncipe le roba su virtud convirtiéndola en una reina indomable capaz de usar las estratagemas que antes usaran contra ella si así obtiene beneficio alguno; o, pensemos durante un instante, en Daenerys y las veces que ha perdido por confiar, por amar…

Planteémoslo la dicotomía a la que nos han invitado los señores Weiss y Benioff estos días: ¿Es Daenerys víctima o verdugo? ¿Está loca o más cuerda que nunca?  Quiero pensar, y me atrevo a confirmar que no soy la única, que prefieren a una Daenerys villana antes que a una Daenerys loca. Ser villana, apostar todo por su reino y por lo que ha de ser de acuerdo a sus valores y principios, sería mucho mejor que admitir la derrota porque ésta sería la abdicación de todas las mujeres.

Deteniéndonos en los últimos acontecimientos, los guionistas nos han invitado a creer que con Daenerys estamos, de nuevo, ante un personaje basado en el arquetipo tradicionalmente asociado a las mujeres y, por lo tanto, sí, Daenerys está loca y nosotras hemos perdido una vez más la batalla. 

No obstante, quiero pensar lo contrario. Quiero creer que su personaje siempre ha ido más allá. Quiero confirmar que definitivamente ella es la Khaleesi, la madre de dragones y, por qué no, la señora de los siete reinos y protectora del reino. Quiero pensarlo, creerlo y confirmarlo porque ella es un personaje especial, nacido de la magia y el cambio. Porque Daenerys es un personaje que nos debe abrir una puerta en este tipo de narraciones y, de este modo, resarcir a la serie de todas sus connotaciones patriarcales.

Quizá ya no sea una heroína. Quizá no sea tan buena como pensamos que era. Quizá solo está haciendo lo que cree que debe hacer por su pueblo. Pero, por favor, que Daenerys no esté loca.