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La niña mimada de Antena 3, Bambú Producciones, fracasa en audiencia con ’45 revoluciones’, una producción de alto riesgo donde la música es la protagonista

Me acerco a ’45 revoluciones’ con cierto desasosiego y desconfianza: las últimas series de Bambú no habían conseguido engancharme. No lo niego: fui de las pocas personas que no vieron ‘Fariña’ el año pasado. Sin pretenderlo, fueron líderes de audiencia y España se unió para liberar el libro homónimo y ver todos a una cual Fuentevejuna el estreno de la serie más esperada de la televisión.

‘Fariña’ supuestamente respaldada por los espectadores que habían abandonado la televisión en abierto, comenzaba su andadura televisiva con un 21,5% de share, un registro de audiencia insólito en los dos últimos años. Lamentablemente, el último episodio cerraba la serie con y terminaba con 13,3% de cuota, confirmando una vez más que el modelo tradicional hace tiempo que no funciona.

Un retraso cada vez más significativo del prime-time, los catálogos bajo demanda de las propias cadenas generalistas y las plataformas VOD, han logrado lo que parecía surrealista: que la familia española no se reúna alrededor de la caja tonta. Solo falta un ordenador con buena conexión a internet y un presupuesto de 20 euros al mes para contar con uno o dos catálogos online.

Obviar los nuevos modos de consumo y la incertidumbre del mercado tradicional audiovisual es una estupidez que muchos están cometiendo, haciendo que la reconversión sea harto lenta.

’45 revoluciones’ cuando la música no supo atraer a la audiencia

El 18 de marzo se estrenaba ’45 revoluciones’ con un triste resultado de audiencia a pesar de contar con la mayor parte de la prensa española a favor. La niña mimada de Atresmedia no logró encontrar a su público en un estreno anunciado discretamente. 

Bambú Producciones que acostumbra a obtener éxitos con su fórmula ganadora, rompe sus esquemas con ’45 revoluciones’ creando una atmósfera musical y de reivindicación femenina sin perder su toque  y con unos personajes a priori diferentes a lo acostumbrado en la televisión española.

Un reparto poco conocido y explotado en la pantalla encabezado Carlos Cuevas (‘Merlí’, ‘Cuéntame cómo pasó’) y un resultado visual aparente se queda en un quiero no puedo a pesar del esfuerzo. Esfuerzo que muy pocas productoras acometen y que Bambú que bien podría seguir fabricando series dramáticas como si de una fábrica de chorizos se tratara ha decidido acometer. Decisión que debemos de agradecer y respetar porque si no fuera por productoras como ésta, las series españolas estarían estancadas en la casposa estructura: madre-padre-abuelo-niños-hospital/bar/colegio. De Bambú se pueden decir muchas cosas, pero no que no arriesga. ¿Os acordáis de ‘The Refugees’?

¿Qué ha fallado entonces?

Sacar conclusiones de lo que ha podido ocurrir a posteriori con ’45 revoluciones’ es muy fácil e insensato. La revolución de los medios audiovisuales está cambiando el panorama de la ficción televisiva. Su forma de consumir y producir en aras de un nuevo negocio audiovisual que aún está asentando las bases.

Lo innegable, el gran error por decirlo de algún modo, ha sido la elección de la cadena y el target de la misma: Antena 3 no tiene un público joven y Bambú mejor que nadie debería saberlo.

Desde ‘Hispania’ a ‘Velvet’ pasando por ‘Gran Hotel’, todas ellas series históricas acompañadas por actores demandados por el público y sujetados por otros con prestigio (José Sacristán y Concha Velasco han apoyado a la productora casi desde sus inicios) han formado parte de sus grandes éxitos en la cadena.

Sin embargo, quizá el deseo de adquirir nuevo público por parte de Antena 3, y cegados por la notoriedad y fama que le han dado estrenos recientes como ‘Fariña’ o ‘Las Chicas del Cable’ (Netflix), ambos productora-cadena, no han sabido hacer negocio de una serie más que digna.

Cabe preguntarse entonces: ¿es ’45 revoluciones’ una serie para Antena 3? La respuesta la sabemos todos. La pena es que un producto como éste, con grandes promesas a nivel narrativo e interpretativo, se quede relegada al olvido.